Es importante recordar que, para la correcta instalación de nuestras sillas elevadoras de piscina, se requiere una toma de agua con una presión mínima de 3,5 bar y máxima de 5 bar.
Mantener la presión dentro de este rango es fundamental para garantizar un movimiento suave y progresivo del elevador, así como para evitar posibles incidencias de funcionamiento. En caso de que la presión disponible sea inferior o superior a la indicada, deberá regularse mediante la instalación de una bomba (para aumentar la presión) o un reductor de presión (para disminuirla).
Asimismo, es imprescindible que el agua de red sea potable, ya que durante la maniobra de bajada el agua del circuito se evacúa directamente al vaso de la piscina.
Si existen dudas sobre la presión disponible, puede incorporarse el accesorio de manómetro, compatible con todos nuestros elevadores. Este permite conocer en todo momento la presión real que recibe el elevador de piscina, facilitando una instalación y uso correctos.